LOCALIZACIÓN | Skaftafell. Parque Nacional Vatnajökull. |
PUNTO DE PARTIDA | Sandfell, parking en la carretera 1 diez kilómetros al sur del acceso al centro de visitantes de Skaftafell camino de Höfn y Jökulsarlon. |
DIFICULTAD | F/PD, dependiendo de las condiciones del glaciar en las rampas finales. Ascenso glaciar. Imprecindible piolet, crampones y cuerda. |
TIEMPO ESTIMADO | Entre 12 y 15 horas |
ÉPOCA RECOMENDADA | Con esquís es posible realizar la ruta entre abril y mayo. En junio hay que portear esquís. A pie se recomienda la segunda quincena de junio para aprovechar la falta de nieve en cotas bajas y las largas horas de luz. |
CÓMO LLEGAR | Sandfell se accede conduciendo por la ruta 1 entre Skaftafell y Jökulsarlon. |
TRANSPORTE PÚBLICO | Autobús 51 de Staretó (ver texto) hasta Skaftafell o Freysnes. Se puede solicitar al conductor del autobús aperarse en Sandfell, en la misma ruta 1 |
ALOJAMIENTO | Si se dispone de camper, autocaravana o tienda de campaña se recomienda alojarse en el Skaftafell Campsite, junto al centro de visitantes. Los hoteles cercanos son escasos y no bajan de 120 euros la noche: Freysnes: Hotel Skaftafell, (https://hotelskaftafell.is/); Hof: Vesturhus hostel (https://vesturhus.is/); Nonhamar Cabins y Adventure Hotel. Svinafell: The Potato Storage (https://thepotatostorage.com). |
CARTOGRAFÍA | Skaftafell 1:100000; 1:50000. Mal og menning |
La isla de hielo y fuego. Suena épico y rimbombante pero es una descripción muy acertada de lo que Islandia tiene que ofrecer. En un país de naturaleza volcánica que suele salir en las noticias por las frecuentes erupciones, no es de extrañar que su montaña más alta sea también un volcán. No es de los más activos, como Katla, Hekla, el infame Eyjafjallajökull o el grandioso Grimsvötn. Pero no está extinto y su última erupción, en el siglo XVIII, devastó el sur de la isla. El nombre del techo de Islandia es, para la mayoría de los europeos, impronunciable: Hvannadalshnúkur. Aunque los locales lo llaman, coloquialmente, Njúkur; y forma parte del gran cráter de hielo del Oraefajökull, en el extremo sur del gran escudo glaciar Vatnajökull. El ascenso a Hvannadalshnúkur y, en general, la visita a Islandia, fácilmente se convertirá en uno de los hitos de todos aquellos interesados en ascender a los techos europeos. Porque si por algo destaca Islandia es por ofrecer naturaleza con mayúsculas.



Las enormes dimensiones del techo de Islandia, Hvnnadalshnúkur. En la imágen alzándose sobre la carretera 1 y la cercana laguna de Joküllsárlon.
Hvannadalshnúkur es el punto culminante de un gigantesco cráter, el del volcán Oraefi, actualmente dormido y cubierto de un vasto casquete de hielo, situado en el extremo sur de la gran masa glaciar de Vatnajökull. La única ruta razonable para el ascenso es la que parte del pequeño parking de Sandfell, en la misma carretera 1 (Hrinvegur o Carretera Anillo que circunvala la isla) a unos diez kilómetros al sureste del acceso al Parque Nacional de Skaftafell.
Para acceder a Sandfell lo mejor es contratar un coche de alquiler y conducir hasta allí directamente. En el momento de escribir esto (Julio 2025) no existía parking de pago en Sandfell, pero las cosas están cambiando mucho en el sur de Islandia y, prácticamente, casi todos los lugares turísticos de sur cuentan ya con parkings regulados (visítese www.parka.is para conocer los lugares exactos y sus tarifas). Es sólo cuestión de tiempo que ocurra lo mismo con Sandfell.
No existen restricciones de acceso para ascender a Hvannadalshnúkur.
Se trata de una ascensión extenuante que salva 2000 metros de ascenso en una ruta de ida y vuelta de 23 kilómetros. No es técnicamente difícil pero requiere el uso de cuerda y estar familiarizado con el encordamiento para glaciar, además del uso de crampones y piolet. Son frecuentes las grietas en el acceso al plató cimero (pocas y estrechas) y en el acceso a la cumbre (más peligrosas y serias, e incluso impasables a finales de junio). Si no se tiene la experiencia necesaria se recomienda el ascenso acompañado de un guía (visístese Icelandic Mountain Guides en www.mountainguides.is) La montaña es accesible en invierno con esquís si se está dispuesto a soportar temperaturas cercanas a los -25 ºC en la cumbre y a hacer frente a escasas horas de luz. A partir de finales de Junio las grietas en la parte final de la montaña están muy abiertas y la montaña deja de ser ascendida por los guías, aunque pueden encontrarse aún condiciones buenas a inicios de Julio. Dicho esto, el mejor momento para ascender serían los meses de abril y mayo, preferiblemente con esquís, y el mes de junio con esquís o a pie. A pie preferiblemente durante la segunda quincena.
Una de las razones para acceder a mediados-finales de junio es la posibilidad de disfrutar de 24 horas de luz ininterrumpida lo que hace innecesario el uso de linterna.
Existen varias alternativas para ascender a la cima. La más sencilla, aunque extenuante, parte del parking de Sandfell (50 msnm) donde encontramos una pequeña área de picnic y un cartel en el que se nos habla del Hvannadalshnúkur.



Sandfell. Cartel con información sobre techo de Islandia. Se muestran la ruta normal (Sandfellsheidi) y la ruta por el glaciar Virkisjökull, hoy en desuso por el mal estado del glaciar.
Un camino abandona Sandfell hacia la izquierda cruzando al poco tiempo (10’) un pequeño curso de agua. El camino, poco marcado y sin señalizar pero reconocible en todo momento (sin nieve), realiza una travesía en ascenso hasta alcanzar las cercanías de un pequeño salto de agua, girando y haciendo zig-zags hacia el este (40’). El camino asciende ahora fuertemente siempre a poca distancia del curso de agua. La última oportunidad de abastecerse de agua es en torno a los 450 metros de altura (1h 30’), momento en el cual el camino se separa del curso de agua para progresar por un lomo amplio por terreno descompuesto, salpicado de pequeños bloques y musgo. Se alcanza un pequeño escalón entre bloques (2h 40’) donde el desnivel se incrementa para luego suavizarse. Hacia los 1100 metros de altitud se alcanza el “arrecife”, pequeño rellano donde se inicia el glaciar (3h 20’).
Ascenso al techo de Islandia: Hvannadalshnúkur.



Primera sección del ascenso al techo de Islandia, antes de alcanzar el glaciar. Vistas hacia al magnífico Skeindarjökull y sus llanos de inundación (Skeindarsandur). En segundo plano, laguna glaciar tras la retirada de Svinafelljökull.
Es el momento de tomarse un respiro y encordarse. La pendiente del glaciar es sostenida y sin respiros, encontrándose pequeñas grietas fáciles de sortear, que se tornan más frecuentes antes de alcanzar la meseta glaciar, hacia los 1850 metros de altitud (4h 30’). Hasta la meseta glaciar se debe ascender con un rumbo NE, sin virar hacia el norte (izquierda) donde encontraríamos un mayor número de grietas y terreno más complejo.



Primeras rampas por el glaciar.



La inmensidad del plató glaciar antes del ataque a cima.
Alcanzada la meseta, de difícil navegación con poca visibilidad, se debe trazar un amplio arco hacia el N y después NNW hasta posicionarse bajo la pirámide cimera (5h 40’). Nos dirigiremos hacia la izquierda de la pirámide, sorteando importantes grietas que pueden comportar cruzar algún puente de nieve y ascenderemos por el lomo, con fuerte inclinación hacia la derecha. Se alcanza la cima, pequeña pero llana (6h 40’). Si se tiene la suerte de disfrutar de un día despejado las vistas son impresionantes hacia el cercano monolito de Dyrhamar, flanqueado por potentes grietas y, especialmente, hacia el norte y la imponente vastedad del Vatnajökull.






Para el regreso se utiliza el mismo itinerario, con un horario similar al de subida, pues probablemente la nieve no se encuentre en buen estado. Contando las paradas se emplearán entre 12 y 15 horas entre la ida y la vuelta



Cima del techo de Islandia. Con la cima de Hrutsfjalltindar detrás y terreno con abundantes grietas.
Dentro del mismo Parque Nacional de Skaftafell, ahora integrado dentro del Parque Nacional Vatnajökull hay también interesantes rutas. Una de ellas es el ascenso a Kristinartindar, una serie de picos que rematan una isleta rocosa flanqueda por el glaciar Kaftafelljökull y el Morsarjökull, en franco retroceso. A diferencia de las rutas anteriores el ascenso a Kristinartindar está perfectamente marcado y el sendero mantenido. Se puede realizar una ruta circular al pico ascendiendo por el flaco este hasta el mirador de Sjónarnipa, con buenas vistas sobre el la sección terminal de Kaftafelljökull, descendiendo por el flanco oeste, con buenas vistas sobre Morsarjökull y el bello valle de Kjós. De vuelta se puede aprovechar para visitar la cascada de Svartifoss y sus columnas de basalto, una de las joyas del parque.



Glaciar Skaftafeljökull camino de la cima de Kristinartindar.
Al oeste de Hvannadalshnúkur encotramos Hrutsfjalltindar. Su ascenso es similar: algo más corta, pero significativamente más técnica por un terreno glaciar más complejo y difícil. Las vistas desde la cima son aún mejores que las de Hvannadalshnúkur.
Situado al norte del Parque Nacional Vatnajökull, Jökulsárgljúfur recibe su nombre de un cañón formado por el segundo río más largo de Islandia, el Jökulsá á Fjöllum. Se cree que fueron enormes y catastróficos estallidos glaciares, llamados jökulhlaups, los que abrieron sus profundos barrancos, entre los que se encuentra el más conocido de ellos, el cañón Ásbyrgi en forma de herradura. No lejos de Ásbyrgi se encuentra la cascada Dettifoss, la más caudalosa de Europa, con una caída de 44 m y un caudal de 200 metros cúbicos por segundo. El recorrido entre Dettifoss y Asbyrgi, de 34 kilómetros es una de las rutas más hermosas de Islandia.






Principio y final de una ruta de ensueño: la cascada de Detifoss y el cañón de Asbyrgi.
En una isla dominada por la huella de los glaciares no podía faltar la visita a uno de los lugares más emblemáticos de Islandia: las lagunas glaciares más grandes de Islandia, Jökulsárlón y Fjallsárlón, que también se encuentran dentro de los límites del Parque Nacional Vatnajökull. A ambas se llega fácilmente desde la Ruta 1, entre Skaftafell y Höfn. Las lagunas glaciares se formaron como consecuencia del retroceso glaciar, cuando los glaciares de salida empezaron a alejarse de la costa. En ambas lagunas pueden hacerse excursiones en barco, pero se recomienda reservar con antelación, sobre todo en Jökulsárlón, mucho más conocida y masificada. Sin embargo Fjallsárlon no es menos espectacular y los precios del viaje en barco anfibio o zodiac tienden a ser más competitivos.






Lagunas glaciares. Jökullsárlon (izquierda) y Fjallsárlon (derecha)
Aunque frecuentemente se escucha que Islandia es un país carente de montañas, lo cierto es que no es así. De altura modesta, las montañas y volcanes salpican la isla y algunos de ellos merecen la pena como objetivo montañero. Además de las ya descritas merece la pena conocer las siguientes.
Rematando la península de Snaefellness, este estratovolcán debe su fama a ser el lugar elegido por Julio Verne para adentrarse hacia el centro de la Tierra en su novela Viaje al Centro de la Tierra.



La cima de Snaefellsjókull.
Se accede desde la carretera de grava 570 (accesible en turismo aunque cortada por la nieve hasta bien entrado el verano) partiendo desde Anarstarpi en el sur u Olafsvik en el norte. La ruta se inicia desde el punto más alto de la carretera, o desde una explanada apta para aparcar poco antes de llegar por el acceso sur. Normalmente se suele realizar completamente sobre nieve hasta agosto. Si hemos llegado hasta el final de pista observaremos vehículos-oruga para la nieve aparcados. La ascensión desde allí consistirá en seguir sus huellas hasta la cima. Si no hemos podido llegar deberemos remontar primero una pendiente de roca y luego adentrarnos en el glaciar, con la consiguiente presencia de grietas, aunque son de pequeña magnitud. Remontar la pala glaciar hacia el norte, con fuerte inclinación hasta alcanzar las huellas de los vehículos de nieve y seguirlos hasta la cima. Las huellas mueren en una amplia meseta en la que destacan varios pináculos. El más pequeño es fácilmente accesible, pero la cima real requiere material de escalada en hielo o en roca dependiendo del momento. En cualquier caso las vistas desde la antecima son gloriosas y ya podremos vanagloriarnos de haber visitado la puerta al centro de la Tierra. El descenso se realiza por el mismo camino.
Para los islandeses, Herdubreid (1683 msnm) es la Reina de Islandia, su montaña más hermosa. Herdubreid es un buen ejemplo de móberg, los restos de un volcán subglciar que quedan al descubierto al retirarse los hielos. El activo volcán Grimsvötn, actualmente bajo los hielos de Vatnajökull ofrecería un aspecto parecido si se retirasen los hielos. Posee un imponente perfil de pirámide truncada que se alza mil metros por encima del terreno circundante, muy cerca de la caldera de Askja, uno de los rincones más increíbles de toda Islandia. Su ascenso no es técnicamente difícil pero requiere un buen estado de forma para negociar los más de mil metros de desnivel hasta su cima por terreno descompuesto y expuesto a la caída de piedras. Las vistas sobre los tenebrosos páramos que se extienden hasta Vatnajökull son increíbles.



Herdubreid, reina de Islandia.
Llegar hasta esta montaña no es fácil. Es obligatorio vehículo 4×4 para llegar, incluso por su acceso más fácil por la pista F88, que parte de las inmediaciones de Myvatn. La empresa Myvatn Tours ( www.myvatntours.com) organiza rutas por la zona de Askja y pueden utilizarse sus servicios para acercarse hasta los refugios de Herdubreidarlindir o Braedrafell, éste último a los pies de la montaña.
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