LOCALIZACIÓN | Norte de Suecia, región de Nordbotten. 160 km al norte del Círculo Polar Ártico. |
PUNTO DE PARTIDA | Nikkaluokta |
DIFICULTAD | PD para la ruta este; F+ para la ruta oeste. |
TIEMPO ESTIMADO | Ruta este 4h.30-6h ascenso y 4h descenso. Ruta oeste, 11 horas ida y vuelta. Hay que contar con 1h 30 min adicionales si se quiere llegar a la cima norte. |
ÉPOCA RECOMENDADA | Junio-Septiembre. En Junio la presencia de nieve en las cotas altas puede facilitar las cosas. En septiembre se puede disfrutar de los colores otoñales y de las primeras auroras. |
CÓMO LLEGAR | Vuelos domésticos entre Estocolmo y Kiruna. Desde Kiruna seguir por la BD870 durante 64 km hasta Nikkaluokta |
TRANSPORTE PÚBLICO | Es posible llegar a Nikkaluokta en autobús desde Kiruna en verano e invierno. Consultar horarios en https://nikkaluoktaexpressen.se. Desde Nikkaluokta hay que caminar 19 km hasta Kebnekaise fjällstation. |
ALOJAMIENTO | Kebnekaise fjällstation, a los pies de la montaña. Abierto de mediados de junio a mediados de septiembre y de febrero a abril. Consultar fechas y disponibilidad en: STF Kebnekaise Mountain station Nikkaluokta Sarri AB. Ofrece cabañas, restaurante y tienda para aprovisionarse. Está al inicio de la ruta. |
CARTOGRAFÍA | Kebnekaise 1:15000. Högalpin karta. Ed. Calazo; Kungsleden: kebnekaise, Abisko och Riksgränsen. 1:50000. Ed Calazo. |
Los montes escandinavos ocupan gran parte de Noruega y también parte del este de Suecia, formando una cordillera de más de 1700 kilómetos de longitud que, en su extremo norte, se adentra en Laponia, conformando un desierto humano donde la naturaleza es dueña y señora. Nos encontramos ante unos de los últimos territorios vírgenes del continente europeo. Es allí, en el extremo norte del país, donde se levanta el Kebnekaise. Aunque supera por un centenar de metros la cota dos mil, Kebnekaise es una montaña que no debe subestimarse.
A 160 kilómetros hacia el interior del Círculo Polar Ártico es una montaña rodeada de glaciares que, aunque no son tan complejos como los glaciares de Alpes o Andes, requieren precaución. No es una montaña fácil. Partiendo de Kebnekaise fjällstation, se puede acceder a la cima siguiendo dos rutas diferentes. La ruta oriental (östra leden) que es más interesante pero más difícil, requiere atravesar el glaciar Björling y acometer un pequeño tramo equipado para salvar el escarpe que antecede a la cima. La ruta occidental (vastra leden), considerada la ruta normal, es técnicamente más fácil pero físicamente más exigente. Utilizarla como itinerario de descenso, completando un itinerario circular, es la opción más interesante.
En cualquier caso, se use la ruta que se use, necesitaremos crampones y piolet para acometer la pirámide de hielo final de la cima sur (Sydtoppen). La cima es expuesta y puede requerir el uso de cuerda para aquellos que no se sientan cómodos con la exposición. Más, si cabe, si pretendemos acceder a la cima norte (Nordtoppen) que, desde hace unos años, se ha convertido en el verdadero techo de Suecia (ver recuadro).



El Paisaje Ártico.
Pero conquistar el techo de Suecia es mucho más que subir a una montaña. Acercarse al Kebnekaise (sobre todo si decides acercarte hasta aquí siguiendo el famoso Kungsleden) es maravillarse al contemplar la inmensidad de uno de los últimos territorios salvajes que quedan en la vieja Europa. Es el reino del paisaje subártico, salpicado con bosquetes de abedules y que da paso a la tundra. No es infrecuente cruzarse con rebaños de renos o toparse con el esquivo lemming. Es, también, disfrutar del sol de medianoche durante los meses veraniegos y de las auroras en las noches otoñales. Porque el invierno, con sus largas noches y su frío aterrador, queda reservado únicamente para los muy motivados y que sean capaces de moverse con esquís y pulka.



Situación general de la ruta partiendo de Nikkaluokta. Desde el inicio hasta la estación de Kebnekaise deberemos caminar 19 kilómetros. El recuadro naranja es ampliado en la ilustración siguien
Nikkaluokta es un pequeño complejo turístico a 65 kilómetros al oeste de la ciudad de Kiruna siguiendo una carretera en la que lo raro es no cruzarse con algún alce. Supone una buena base en la que encontrar alojamiento, un buen restaurante, y la posibilidad de comprar comida y otros suministros. También es posible, más tarde, en Kebnekaise fjällstation. La ruta comienza en un pequeño pórtico de madera. Tras él, una pista se introduce en un bosque de abedules.



Inicio del Camino en Nikkaluokta.
Transcurridos 6 kilómetros desde el inicio, llegamos al embarcadero junto al lago Láddjujavri. Es posible ahorrarse cuatro kilómetros de caminata si subimos en el pequeño barco que atraviesa el lago. El ahorro de caminata no es mucho y no es precisamente barato, pero las vistas sobre el amplio valle con el Kebnekaise al fondo merecen la pena. Junto al embarcadero encontramos el hotel-restaurante Enok, con un futurista diseño sueco, que puede servir como excusa para realizar una pequeña parada y tomar un café… o una hamburguesa de carne de reno. A partir de este punto el sendero se endurece, no tanto por el desnivel, apenas apreciable, como por los numerosos bloques que entorpecen el camino. Los pasos más incómodos y las zonas encharcadas se pasan sobre pasarelas de madera. El camino se torna algo monótono y no tiene pérdida. Dos kilómetros antes de nuestro destino, a la derecha, encontramos la pasarela que cruza el río Tarfala y que nos permite introducirnos en el valle lateral del mismo nombre. Al final, un tupido bosque de abedules no nos permitirá contemplar nuestro destino hasta que estamos allí.



Rutas principales de acceso: ruta este (rojo) y ruta oeste (amarillo). Las mayores dificultades se concentran en la ruta este; sin embargo, es una ruta más directa y menos exigente físicamente
Abandonar Kebnekaise fjalstation hacia el este. A los 700 metros encontraremos una bifurcación con cartel indicador (10’) que debemos tomar hacia la derecha (hacia la izquierda marcharíamos hacia Singi y el Kungsleden). Algo más adelante, una nueva bifurcación que tomaremos también hacia la derecha (15’), nos permite elegir entre las ruta este y oeste. Ascendemos paralelos al río hasta que el camino parece difuminarse. Es el momento de cruzarlo (50’) y ascender por la vertiente derecha siguiendo una senda bien trazada de fuerte desnivel. Es posible que el cruce del río pueda presentar problemas tras fuertes lluvias o en la época de deshielo. El mejor sitio para cruzar suele estar marcado por los guías locales. El camino continúa su ascenso por un camino cada vez más pedregoso siguiendo la morrena lateral de un antiguo glaciar, en el que algunos hitos esporádicos suelen ayudar con la navegación (1h 30’). Alcanzamos el glaciar Björling tras un leve descenso (2h 10’). Sobre él se levanta toda la muralla este de la montaña. Deberemos atravesarlo encordados, aunque no posee muchas grietas, en línea recta y con rumbo WNW hasta un evidente espolón de nieve que se apoya en la pared. Se debe tomar especial precaución en caso de mala visibilidad y corregir el rumbo si se empieza a descender. Remontar el espolón de nieve con crampones y piolet hasta alcanzar la rimaya. Tras cruzarla (3h) comienza el tramo equipado.



Perfil de la ruta.
Muchas guías lo describen como vía ferrata, pero realmente no lo es. No encontraremos ni clavijas, ni grapas ni escaleras que ayuden a la progresión, tan solo tramos de cable que nos permiten asegurarnos en los tramos más expuestos. Un primer paso por encima de la rimaya, fácil pero expuesto (I+), será el punto más difícil de todo el tramo equipado. Después, un tramo horizontal hacia la derecha nos deja en la base de una canal por la que ascenderemos escalonadamente con tendencia a la izquierda.



En mitad del tramo equipado.
La progresión es sencilla y sin dificultad, y los cables ayudan a minimizar la exposición, pero deben extremarse las precauciones con nieve dura o hielo. Al salir de la canal encontraremos un refugio-vivac de madera (3h 50’). A partir de este momento remontar hacia el norte por pendientes fáciles (marcas rojas) hasta un nuevo refugio vivac. Tras este nuevo refugio se alza la pirámide final de la Sydtoppen (cima sur). Remontarla con crampones y piolet hasta la estrecha y expuesta cima, donde los menos habituados al vacío deberán subir encordados (4h 30’). Desde 2021 el punto más alto de Suecia es la cima norte (Nordtoppen). Para alcanzarla hay dos opciones. A principio de temporada, o con abundante nieve, es necesario acometer la afilada cresta en descenso que nos separa del collado entre ambas cumbres. El uso de la cuerda es obligatorio y se debe vigilar en todo momento la presencia de cornisas. A final de temporada es posible bordear la cima sur por su lado norte mediante una travesía fácil pero muy expuesta en la que suele aparecer el duro hielo gris y donde puede ser útil un tornillo de hielo para evitar las consecuencias de un resbalón. Una vez en el collado, ascender hasta la cima norte alternando nieve y roca hasta la cumbre, marcada por un hito (5h 20’).



Sydtoppen. La cima clásica.
Las vistas desde la cumbre son aún mejores que desde la cumbre sur, especialmente sobre los glaciares que rodean la cumbre, y se pierden en la inmensidad ártica hasta la vecina Noruega y por toda la Laponia sueca.



Storglaciaren. Las vistas desde Nordtoppen.
Es considerada la ruta normal. Pero no hay que dejarse engañar, no es una ruta fácil. A pesar de concentrar menos peligros objetivos que la ruta este, es una ruta más larga y físicamente muy exigente.
Tampoco es la mejor de las rutas para estrenar un par de botas nuevas. Partiendo de Kebnekaise fjällstation obviamos el primer desvío a la izquierda y tomamos el segundo. Poco después cruzamos un río buscando el mejor paso posible (20`). Hay que tener en cuenta que tendrá más caudal a la vuelta y que puede ser problemático, e incluso impasable, tras fuertes lluvias. Continuamos por un tramo más o menos horizontal, pasando varios vivacs, que se hace especialmente tedioso a la vuelta, hasta alcanzar el río Kittelbacken. Sin cruzarlo, el camino remonta el río hasta un circo por el que se despeña una hermosa cascada desde el valle colgado de Kaffedalen (1h 20’).
Cruzamos el río por un puente metálico y acometemos la fuerte subida hasta el collado que separa las cumbres de Duolbagorni y Vierranvárri, en gran parte reacondicionado con grandes losas de piedra a modo de escalera (2h). A partir de este momento el camino se torna mucho más pedregoso y la fuerte cuesta no da respiro hasta la cima de Vierranvárri, adornada con infinidad de cairns (2h 50’). Esta antecima supone un excelente mirador sobre nuestro objetivo, que se alza ante nosotros, y se intuye lejos. Y, efectivamente, lo está. Deberemos perder cerca de 200 metros de desnivel hasta el fondo de Kaffedalen (3h 10’) antes de remontar la dura y pedregosa rampa que nos lleva al mismo vivac-refugio de madera que encontramos en la ruta este (4h 10’). A partir de ese momento seguiremos el mismo itinerario de la ruta anterior hasta la cima (5h). Para el regreso utilizaremos el mismo camino, teniendo en mente que tendremos que remontar de nuevo la antecima de Vierranvárri. Lo ideal para esta ruta es encontrar algo de nieve en las rampas finales (mes de junio); esto le ahorrará a nuestros pies una buena dosis de sufrimiento.



Vistas de Duobalgorni durante el descenso.
Tarfala es un valle cercano a Kebnekaise fjallstation, famoso por albergar una estación científica que, durante años, se ha encargado de estudiar los glaciares de la zona. Al final del valle, junto a un lago, se encuentra uno de los refugios del STF. El lugar no puede ser más espectacular: rodeado de glaciares y montañas y con la cima de la Nordtoppen destacando sobre todas ellas. Merece la pena alojarse en el refugio solo para tener la oportunidad de disfrutar de la sauna con mejores vistas del mundo. La ruta, de unos 16 kilómetros entre la ida y la vuelta, comienza poco antes de llegar a Kebnekaise fjallstation; es sencilla y sin dificultades técnicas, aunque al final se torna algo fatigosa al desaparecer el camino en uno de los frecuentes campos de bloques de la zona. Calcúlense entre 5 y 6 horas.



Llegando a Tarfala.
Otra ruta imprescindible es Duolbagorni. Su silueta piramidal no pasa desapercibida porque es la montaña que más llama la atención desde Kebnekaise fjällstation. Se puede acceder fácilmente a la cima siguiendo la ruta oeste al Kebnekaise. En el collado que antecede a la subida a Vierranvárri debemos desviarnos al sur para, con fuerte pendiente pero sin dificultad, alcanzar la cima. Si las fuerzas alcanzan, también podemos aprovechar el descenso del Kebnekaise para subir a esta cima, completando una impresionante, pero durísima, jornada.
Finalmente está Kiruna, la ciudad más septentrional de Suecia, y que concentra la mayor parte de los servicios de la zona. Su historia ha estado, y estará, marcada por la presencia en el subsuelo de enormes cantidades de hierro y de algunos elementos minerales poco convencionales. La extensión de la mina de LKAB, la compañía que explota los recursos minerales de la zona, ha ido creciendo con los años y lo sigue haciendo. Y lo ha hecho hasta tal punto que el suelo amenaza con hundirse bajo la ciudad y, por seguridad, y para no entorpecer la actividad minera, se ha decidido recolocar a todos los ciudadanos en una “ciudad nueva” a tres kilómetros al este de la vieja y que, en gran parte, está siendo financiada por la compañía minera. En el momento de escribir estas líneas (septiembre de 2024) parte de la ciudad ha sido abandonada, y la estación de ferrocarril ha sido trasladada a las afueras. Nosotros encontramos ya cerrado de manera definitiva el acceso a la iglesia y a la torre del reloj, y se espera que en breve sean trasladadas, pieza a pieza, a su nuevo emplazamiento.



La nueva Kiruna es una ciudad en proceso de construcción.
Al oeste de Kiruna encontramos el pequeño Parque Nacional de Abisko, creado para conservar un conjunto de bosques y lagos de especial interés para la comunidad científica. Abisko no sólo es la puerta de entrada al famoso Kungsleden, también es uno de los lugares del planeta donde más probable es la observación de auroras boreales.



Parque Nacional Abisko.
Kebnekaise fjälstation es el refugio que la Asociación Sueca de Turismo de NNaturalza (STF) mantiene a los pies de la montaña más alta del país. Ofrece una serie de comodidades que no se encuentran en el resto de los refugios: posibilidad de dormir en habitaciones privadas, una cocina libre completamente equipada, sauna, y un restaurante con una comida excelente. Suele estar abarrotado, aunque se disfruta de un ambiente agradable y distendido, a lo que también contribuye la extrema amabilidad de sus trabajadores.



Kebnekaise fjällstation.
Es un refugio bastante caro, incluso para el estándar escandinavo, y uno de los pocos refugios que conozco al que se puede acceder de manera habitual en helicóptero. Los que cuenten con un presupuesto ajustado pueden plantar su propia tienda en las zonas boscosas de los alrededores y utilizar los servicios que ofrece la estación mediante el pago de una tasa de uso diario



Ambiente relajado en Kebnekaise fjällstation.
La cima de Kebnekaise es doble. Mientras el pico norte (Nordtoppen) está formado exclusivamente por roca, la parte superior de la cima sur (Sydtoppen) consiste en una pirámide de nieve y hielo. La altitud de la cima norte se ha mantenido constante en 2096.8 metros sobre el nivel del mar, pero la altitud de la cima sur varía de año en año y puede experimentar cambios incluso dentro de la misma temporada.
La estación científica de Tarfala ha estado realizando mediciones de la altitud de la cima sur desde los años cuarenta. Tales mediciones se realizan a finales de verano, cuando la cantidad de nieve acumulada alcanza el mínimo anual. Desde que empezaron estas mediciones la altitud de la cima sur ha disminuido más de 25 metros.



Mediciones de la elevación de ambas cimas de Kebnekaise
Las mediciones realizadas el 15 de septiembre de 2024 arrojaron una cifra de 2089.9 metros. Y es que desde 2018 la cima sur ya no es la más alta. Quienes quieran ascender al punto más alto de Suecia tendrán que ascender, obligatoriamente, a la cima norte. En efecto, la cima sur se derrite; y supone un claro ejemplo de lo que acontece en la naturaleza debido al calentamiento climático.



El menguante cono final de Kebnekaise Sydtoppen.
Si lo que se quiere es empaparse a fondo del ambiente, la soledad y la majestuosidad del paisaje subártico de la Laponia sueca, nada mejor que llegar caminando por el Kungsleden (camino real) desde Abisko. El Kungsleden es un camino de largo recorrido que atraviesa esta región del norte de Suecia, de norte a sur, a lo largo de 450 kilómetros. Un gran número de personas optan por realizar las primeras etapas del Kungsleden hasta Singi, para después desviarse hacia Kebnekaise fjällstation y continuar hasta Nikkaluokta. Vamos a dejarlo claro: combinar la travesía entre Abisko y Nikkaluokta con la ascensión al Kebnekaise es una de las mejores rutas posibles en toda Suecia. Son cinco días de camino que los mejores marchadores podrán reducir a tres, pasando por los refugios de Abiskojaure, Alesjaure, Salka, Tjaktja, y Singi, todos ellos operados por el STF. Carecen de electricidad, internet o cobertura telefónica, aunque disponen de una pequeña tienda de suministros regentada por el guarda. A pesar de lo apartados que parecen estar, los refugios son cómodos, disponen de aseos secos y cocina equipada y nunca estarás solo. Algo único de estos refugios es que todos cuentan con una sauna, y no puedes perderte la experiencia de salir desnudo del sofocante calor de su interior y lanzarte al agua helada del río antes de retornar para una nueva sesión de calor.



Entre Singi y Kebnekaise.
Cuando a finales de agosto de 2024 nos planteamos realizar esta travesía queríamos llegar en dos días hasta Kebnekaise fjälstation, moviéndonos rápidos y ligeros, pero una profunda borrasca nos hizo detenernos el segundo día en Salka. Nos impresionó enormemente la sensación de aislamiento y soledad, sólo rota por caminantes solitarios cargados con mochilas de un tamaño inverosímil. Aquí todavía está intacto el sentido de aventura, de cargar con todo lo necesario para pasar una buena temporada en autosuficiencia, sin restricciones a la hora de acampar. Porque aquí todo el mundo disfruta del “right to roam” el derecho a caminar y a dormir en cualquier lugar siempre y cuando se haga de una manera respetuosa. Sufrimos lo indecible el segundo de los días, con vientos que apenas nos permitían caminar y con una lluvia incesante. Cuando llegamos a nuestro destino el Kebnekaise nos esperaba con sus mejores galas: las primeras nieves habían llegado a la montaña.
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